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Indumentaria del siglo XVII. Barroco aristocrático (parte III)

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Reinado de Luis XIV

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A medida que la clase media comenzó a imitar el estilo de la aristocracia, las cortes cambiaron drásticamente su manera de vestir. En lo que respecta a la indumentaria masculina, ésta se volvió extravagante. Los gregüescos aumentaron de volumen y fueron cubiertos por sobrefaldas. A esta prenda se le llamó rhinegrave.

ImageEl lugar donde las calzas y los gregüescos se encontraban era adornado por un pedazo de tela denominado canon. Asimismo, los rhinegraves y los cuellos del jubón se decoraban con listones multicolores llamados galants.

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ImageLas gorgueras cayeron en desuso. En su lugar se prefirieron los cravats y jabots, que son el antecedente de la corbata moderna.

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Los zapatos para hombre llevaban tacón. Éste siempre era de un color distinto al del resto del zapato. Uno de los colores más utilizados era el rojo. El frente del zapato se decoraba con hebillas o con moños.

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Al final del reinado de Luis XIV, las ropillas y los coletos se alargaron. Desde la cintura, llegaron a cubrir los gluteos y los muslos, dando lugar a las casacas. Éstas se usaban ceñidas al torso. Una vez pasado el talle, caían en forma de faldones. La aparición de las casacas dismuye el uso de los rhinegraves. En su lugar, se usaron gregüescos más ceñidos al cuerpo.

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En lo que respecta al vestido femenino, se continuó con el uso del guardainfante. La parte superior de los vestidos, en cambio, sí sufrió cambios importantes. Los corsets y corpiños ostentaron un escote más pronunciado (llamado décolletage) y presentaron hombros caídos, es decir, que los hombros de la prenda caían por debajo de los hombros de quien la usaba.

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Se continuó con el uso de faldas sobrepuestas. En esta ocasión aparece la mantua o manteau. Se trata de una especie de abrigo muy largo con mangas a la altura de los codos. Éste se ceñía a la cintura. El resto de la tela cubría la falda y el guardainfante, por lo que se ajustaba hacia atrás, formando una cola.

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El peinado de moda, con rizos y recogido a los lados, se denomina a la sevigné.

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Bibliografía:

Bembibre, Carlos. (2005). Del Barroco al Rococó: Indumentaria, encajes, bordados. Buenos Aires: Nobuko.

Boucher, François. (2009). Historia del traje en Occidente: Desde los origenes hasta la actualidad. Barcelona: Gustavo Gili.

Indumentaria del siglo XVII. Barroco aristocrático (parte II)

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Reinado de Luis XIII

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A raíz de la Guerra de los treinta años, la indumentaria masculina experimentó una influencia militar. Se utilizaron botas con forma de embudo, dobladas a la altura de las rodillas.

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Fue cotidiano el uso del sombrero castor. Éste estaba hecho de fieltro y ostentaba una gran pluma.

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Por otro lado, hubo una clara preferencia por las valonas en relación a otros tipos de gorgueras. Las mangas de los jubones y de las ropillas se usaron acuchilladas.

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En cuanto a la indumentaria femenina, el verdugado fue sustituido por el guardainfante. Era un armazón redondo, construido con alambres y cintas. Se dice que el guardainfante ocultaba los embarazos; de aquí su nombre.

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Sobre el guardainfante, las mujeres se colocaban una sucesión de tres enaguas y faldas: la picara, la modesta y la secreta. El detalle final de la falda consistía en levantar la ultima capa formando una especie de telón.

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El peinado se denominaba a la garceta. Se usaba rizado a los costados y al frente asomaba un pequeño fleco.

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Bibliografía:

Bembibre, Carlos. (2005). Del Barroco al Rococó: Indumentaria, encajes, bordados. Buenos Aires: Nobuko.

Boucher, François. (2009). Historia del traje en Occidente: Desde los origenes hasta la actualidad. Barcelona: Gustavo Gili.

Indumentaria del siglo XVII. Barroco aristocrático (parte I)

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El establecimiento de monarquías absolutas en Europa, así como el surgimiento de la Reforma protestante y la Contrareforma católica constituyen tres sucesos que produjeron cambios importantes en la vestimenta de los siglos XVII y XVIII.

En lo respectivo a la aristocracia, los reyes franceses Enrique IV, Luis XIII y Luis XIV editaron decretos donde se especificaba la indumentaria que se debía utilizar. Así, Luis XIII puso de moda el uso de pelucas entre los hombres. Por su parte, Luis XIV prohibió el uso de encajes en 1633. Esta decisión, motivada por razones políticas, popularizó el uso de cuellos lisos y pequeños.

A continuación se realizará un recorrido por la indumentaria barroca utilizada por la monarquía y la aristocracia europeas.

Reinado de Enrique IV

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Como prendas interiores, los hombres utilizaban calzas y jubones. Éstos últimos se caracterizaban por poseer un cuello rígido (también denominado gorguera), el cual recibía distintos nombres según su forma.

Puede distinguirse entre:

1) Cuellos de lechuguilla:

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2) Golillas:

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3) Valonas:

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Algunos cuellos, dependiendo de la forma y del tamaño, debían almidonarse. Asimismo, el cuello y las mangas eran las únicas partes del jubón que debían verse en público. El coleto cubría el jubón. Se trataba de un chaleco de cuero, abierto por delante. Dependiendo del país, el coleto terminaba en forma de faldones o en forma de pico.

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Las calzas se cubrían con los gregüescos. que consistían en dos grandes bullones acuchillados, de modo que era necesario un forro o tela interior que quedaba visible entre las aberturas y que era de distinto color que la tela exterior.

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Para cubrirse cuando se salía a la calle, se hacía uso del ferreruelo. Una capa con cuello y sin capucha que solo cubría parte de los hombros, del pecho y la espalda. También se podía llevar terciado sobre uno de los hombros y anudado bajo el brazo contrario.

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Por su parte, las mujeres utilizaban la camisa como prenda interior.

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Se distinguió entre dos tipos:
1) Camisa alta. Cubría el escote hasta la base del cuello, cerrándose con cintillas. Era ceñida de busto y se ensanchaba en la cintura mediante nesgas o pliegues hasta llegar a los pies; se podía rematar en puntas o encajes. En el caso de las mujeres de clase media, esta camisa se ponía debajo del corpiño o cuerpo que era muy escotado.
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2) Camisa de pecho o baja. Era muy escotada, en consonancia con el resto de prendas que también fueron muy escotadas. Para tapar el escote, se ponían prendas como el cuello de lechuguilla y la valona. También se llevaba con cuello abierto, que quedaba rematado con encajes.  Esta camisa fue la más tradicional.
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Sobre la camisa se llevaba el vestido. En la parte superior estaba conformado por corsets y corpiños. La falda, dependiendo de la forma que tuviera, tenía distintos nombres. En algunas cortes, las mujeres utilizaban el verdugado. Estaba formado por un armazón de alambres de madera (o ballenas) que le conferían una forma acampanada.
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En la corte francesa, el verdugado tomó una forma similar al guardainfante. Era conocido como “verdugado de rueda”, nombre que resultaba ya lo suficientemente descriptivo en cuanto a su aspecto. Era como si la mujer que lo utilizaba estuviera dentro de una rueda, con la falda sujeta al borde exterior de la misma. Otro nombre para referise a este tipo de prenda fue falda tambor.

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Las mujeres también utilizaron cuellos o gorgueras. Algunos de ellos se montaban en alzacuellos. A este tipo particular se le llamó cuello Medici.

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En cuanto a los accesorios, se acostumbraba utilizar abanicos y guantes.

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Bibliografía:

Bembibre, Carlos. (2005). Del Barroco al Rococó: Indumentaria, encajes, bordados. Buenos Aires: Nobuko.

Boucher, François. (2009). Historia del traje en Occidente: Desde los origenes hasta la actualidad. Barcelona: Gustavo Gili.